La misin en el corazn de la fe cristiana
14-10-2017
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2017

La misin en el corazn de la fe cristiana

Queridos hermanos y hermanas:

Este ao la Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jess, el primero y el ms grande evangelizador (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espritu Santo. Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misin en el corazn de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sera la Iglesia de Cristo, sino que sera slo una asociacin entre muchas otras, que terminara rpidamente agotando su propsito y desapareciendo. Por ello, se nos invita a hacernos algunas preguntas que tocan nuestra identidad cristiana y nuestras responsabilidades como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. Cul es el fundamento de la misin? Cul es el corazn de la misin? Cules son las actitudes vitales de la misin?

La misin y el poder transformador del Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida

1. La misin de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, est fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegra contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo resucitado, el cual, comunicando su Espritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida por nosotros (cf. Jn 14,6). Es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor. Al seguir a Jess como nuestro Camino, experimentamos la Verdad y recibimos su Vida, que es la plena comunin con Dios Padre en la fuerza del Espritu Santo, que nos libera de toda forma de egosmo y es fuente de creatividad en el amor.

2. Dios Padre desea esta transformacin existencial de sus hijos e hijas; transformacin que se expresa como culto en espritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24), en una vida animada por el Espritu Santo en la imitacin del Hijo Jess, para gloria de Dios Padre. La gloria de Dios es el hombre viviente (Ireneo, Adversus haereses IV, 20,7). De este modo, el anuncio del Evangelio se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama (cf. Is 55,10-11), es decir Jesucristo, el cual continuamente se hace carne en cada situacin humana (cf. Jn 1,14).

La misin y el kairos de Cristo

3. La misin de la Iglesia no es la propagacin de una ideologa religiosa, ni tampoco la propuesta de una tica sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones ticas sublimes. A travs de la misin de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvacin en la historia. A travs del anuncio del Evangelio, Jess se convierte de nuevo en contemporneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creacin, como la lluvia lo hace con la tierra. Su resurreccin no es algo del pasado; entraa una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurreccin. Es una fuerza imparable (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276).

4. Recordemos siempre que no se comienza a ser cristiano por una decisin tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientacin decisiva (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1). El Evangelio es una persona, que continuamente se ofrece y continuamente invita a los que la reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participacin efectiva en su misterio pascual de muerte y resurreccin. El Evangelio se convierte as, por medio del Bautismo, en fuente de vida nueva, libre del dominio del pecado, iluminada y transformada por el Espritu Santo; por medio de la Confirmacin, se hace uncin fortalecedora que, gracias al mismo Espritu, indica caminos y estrategias nuevas de testimonio y de proximidad; y por medio de la Eucarista se convierte en el alimento del hombre nuevo, medicina de inmortalidad (Ignacio de Antioqua, Epstola ad Ephesios, 20,2).

5. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. l, a travs de la Iglesia, contina su misin de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio. Pienso en el gesto de aquel estudiante Dinka que, a costa de su propia vida, protegi a un estudiante de la tribu Nuer que iba a ser asesinado. Pienso en aquella celebracin eucarstica en Kitgum, en el norte de Uganda, por aquel entonces, ensangrentada por la ferocidad de un grupo de rebeldes, cuando un misionero hizo repetir al pueblo las palabras de Jess en la cruz: Dios mo, Dios mo, por qu me has abandonado?, como expresin del grito desesperado de los hermanos y hermanas del Seor crucificado. Esa celebracin fue para la gente una fuente de gran consuelo y valor. Y podemos pensar en muchos, numerossimos testimonios de cmo el Evangelio ayuda a superar la cerrazn, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliacin, la fraternidad y el saber compartir.

La misin inspira una espiritualidad de xodo continuo, peregrinacin y exilio

6. La misin de la Iglesia est animada por una espiritualidad de xodo continuo. Se trata de salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20). La misin de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinacin a travs de los diversos desiertos de la vida, a travs de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misin de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condicin de exiliado en camino hacia la patria final, entre el ya y el todava no del Reino de los Cielos.

7. La misin dice a la Iglesia que ella no es un fin en s misma, sino que es un humilde instrumento y mediacin del Reino. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en xitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades (ibd., 49).

Los jvenes, esperanza de la misin

8. Los jvenes son la esperanza de la misin. La persona de Jess y la Buena Nueva proclamada por l siguen fascinando a muchos jvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en prctica el valor y los impulsos del corazn al servicio de la humanidad. Son muchos los jvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado [...]. Qu bueno es que los jvenes sean callejeros de la fe, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincn de la tierra! (ibd., 106). La prxima Asamblea General Ordinaria del Snodo de los Obispos, que tendr lugar en el ao 2018 sobre el tema los jvenes, la fe y el discernimiento vocacional, se presenta como una oportunidad providencial para involucrar a los jvenes en la responsabilidad misionera, que necesita de su rica imaginacin y creatividad.

El servicio de las Obras Misionales Pontificias

9. Las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso para suscitar en cada comunidad cristiana el deseo de salir de sus propias fronteras y sus seguridades, y remar mar adentro para anunciar el Evangelio a todos. A travs de una profunda espiritualidad misionera, que hay que vivir a diario, de un compromiso constante de formacin y animacin misionera, muchachos, jvenes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos y obispos se involucran para que crezca en cada uno un corazn misionero. La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagacin de la Fe, es una ocasin favorable para que el corazn misionero de las comunidades cristianas participe, a travs de la oracin, del testimonio de vida y de la comunin de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelizacin.

Hacer misin con Mara, Madre de la evangelizacin

10. Queridos hermanos y hermanas, hagamos misin inspirndonos en Mara, Madre de la evangelizacin. Ella, movida por el Espritu, recibi la Palabra de vida en lo ms profundo de su fe humilde. Que la Virgen nos ayude a decir nuestro s en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jess en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvacin.

Vaticano, 4 de junio de 2017
Solemnidad de Pentecosts

Francisco
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