Enciende tu lmpara (III y IV): Alcuzas con aceite de repuesto Ya est aqu el esposo, salid a su encuentro!.
16-12-2017
III.ALCUZAS CON ACEITE DE REPUESTO

las necias, al tomar las lmparas, no se proveyeron de aceite, mientras que las sensatas llevaron aceite de repuesto en sus alcuzas, junto con las lmparas.

Meditando este texto me he preguntado

A qu grupo pertenezco yo? a las necias o a las prudentes?

Y la respuesta que me he dado es que muchas veces al primer grupo. Soy de ese tipo de persona despistada, por llamarlo as que organiza encuentros, viaja de un lado para otro, etc., etc., es decir, ha cogido la lmpara, pero se olvida el aceite. En definitiva, yo soy la que hago, pienso, digo y dnde est l? Me recuerda aquella ancdota ocurrida en una procesin del Corpus. El monaguillo tiraba de la ropa al cura continuamente hasta que al final, le hace caso, y el nio le dice no est la custodia? Y el cura responde vaya me he olvidado el detallito! Eso es lo que ocurre muchas veces en mi vida, no s en la vuestra.

Adems, seguro que todas hemos experimentado, al menos alguna vez, lo mismo que las cinco jvenes necias, que el aceite de los primeros idealismos, de los primeros aos de vida religiosa, de vida comunitaria, que los mejores propsitos, no son capaces de dar luz cuando la noche se prolonga, que nuestras lmparas se han apagado.

Una vez ms el Evangelio, cargado de realismo, nos introduce en una nueva posibilidad: la de ser l quien sostenga y ensanche nuestras esperanzas, porque el aceite es para las lmparas, pero las lmparas son para el encuentro.

Para esperar al Seor no son suficientes la buena intencin ni los deseos: hay que acompaar todo eso con medios que los conviertan en verdaderos y efectivos. No son los que dicen: Voy a salir al encuentro del esposo, quienes lo recibirn, sino los que pongan los medios para ello. Hay que poner acordes deseo y comportamiento, intencin y accin para prevenir lo que sea necesario. Porque, No todo el que me diga Seor, Seor! entrar en el reino de Dios, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre del cielo (Mt 7,19)

Pidamos al Seor, aceite para nuestras lmparas. Qu aceite nos regalar? No hay ms aceite que el amor. El amor tiene propiedades curativas asombrosas. El amor es el alimento que ms propiedades calricas aporta a nuestra vida. Gracias al amor cada una de las personas conserva sus mejores propiedades nutritivas, aportando sus mejores fuentes calricas, sus protenas, vitaminas, minerales y otros micro nutrientes a los otros. El amor hace que la persona, aunque se funda y mezcle con el otro y en el otro, siga conservando su propia personalidad.

IV. YA EST AQU EL ESPOSO, SALID A SU ENCUENTRO!

A medianoche se oy un grito,
Ya est aqu el esposo, salid a su encuentro!.

De muchas maneras, este va a ser el anuncio que vamos a or durante este tiempo de adviento. El adviento intenta ser como una especie de sacudida cariosa pero firme. En ese grito est la urgencia del amor.

Es curioso, nos hemos preguntado alguna vez de quin procede esa voz? En el texto la voz es annima,

Cuntas personas annimas, acontecimientos, han hecho que nos despertemos de nuestro sueo y nos pongamos en marcha salir a su encuentro?

Aprovechemos y traigmoslas a nuestro corazn y pongmoslas bajo la luz de nuestra lmpara.

El grito: Ya est aqu, salid, es una llamada de urgencia. Para responder hay que dejar atrs cualquier otra cosa que distraiga o entorpezca nuestra disponibilidad para recibirle, incluido el entretenerse en pasar aceite de unas lmparas a otras.

Hay algunas cosas en la vida que no pueden esperar, que nos ataen de una manera tan absoluta que en ellas nos va la vida. Y esta es, el Seor viene a tu encuentro. Pon todo tu corazn y tu vida en responder a esa llamada, aunque te rodeen las sombras de la noche. No dejes que nada ni nadie impida el encuentro.

Ojal, que este Adviento sea un ensayo, un entrenamiento que nos ayude a mantener despierta la atencin amorosa, al estilo de la novia del Cantar de los Cantares que, aunque dorma tena el corazn en vela (Cant 5,2) o como las vrgenes sensatas que estaban preparadas para salir al encuentro del novio que llega.

Esta llamada al encuentro, sucede de noche. La noche por lo general nos asusta, en cambio a las jvenes les encanta, aunque a veces se aburran y estn adormecidas.

En la liturgia de las horas uno de los himnos proclama que la noche es tiempo de salvacin. Efectivamente, haciendo un recorrido la biblia muchas cosas importantes suceden de noche: Dios saca fuera a Abraham en medio de la noche para que mire, contemple y cuente las estrellas, tan numerosas como ser su descendencia (Gn 15); Jacob, suplantador y tramposo, fugitivo en medio de la noche, se acuesta en un descampado y Dios aprovecha su sueo para entrar en comunicacin con l (Gn 28). Ms adelante luchar con l a orillas del Yabbok y al amanecer se encontrar con que ha recibido durante la noche, junto con la bendicin, un nombre nuevo (Gn 32). Cuando Israel padeca la esclavitud en Egipto, alcanza la libertad y atraviesa el mar precisamente en medio de la noche (x 14-15). El nacimiento de Jess y la resurreccin acontecen en medio de ella y el pregn pascual proclama triunfante: Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo!.

Nosotras, hombres y mujeres de hoy, necesitamos del silencio de la noche para alejarnos de la temporalidad de las cosas. Los das de nuestro tiempo estn demasiado llenos, demasiado ocupados, no queramos por tanto hacer de nuestras noches un tiempo para el acoso de la comunicacin a travs de los medios que nos bombardean: Internet, Radio, Televisin, etc., dejemos que nuestras noches sean espacios, aunque sean breves, para el encuentro con El. Dejemos en la noche nuestra interioridad en reposo sosegado: entremos ms adentro en la espesura ......... Y all nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos....... Qu bien lo cant y vivi Juan de la Cruz!
https://www.youtube.com/watch?v=zkjDNdrzj1k
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